lunes, 5 de julio de 2010

VELEZ-BLANCO. CASTILLO.




Óleo sobre lienzo.
81 x 65.



El castillo de Vélez-Blanco se alza sobre un cerro rocoso que domina en altura la localidad del mismo nombre, en la provincia de Almería.

Vélez-Blanco se sitúa al norte de la provincia de Almería, bastante alejada de su capital provincial. Se localiza próxima a la frontera con la vecina Murcia. Su comunicación es buena por su cercanía con la carretera nacional.
El origen del castillo se remonta a la época musulmana. La plaza fue reconquistada por los Reyes Católicos en el año 1488. En el año 1506, se iniciaron las obras de construcción del nuevo edificio, sustituyendo la anterior fortaleza musulmana. Al año siguiente se creo el marquesado de los Vélez. Pedro Fajardo Chacón fue el primero que ejerció el título y quien residirá en el castillo.
Es una obra de claro estilo renacentista, se divide en dos partes, una cuadrangular y otra casi hexagonal. La primera es una zona que se une con la parte principal del castillo por medio de unos arcos que llevan a la puerta de acceso. La segunda, posee siete torres además de la torre del Homenaje. Las torres tienen la misma altura que los muros.

Un aspecto significativo es la proliferación de elementos decorativos. En el exterior podemos observar los enormes ventanales que se abren en sus muros y las bolas rematando sus almenas.

En el interior destacaba el patio, una hermosa obra claro exponente del estilo del renacimiento italiano, compuesto por dos niveles con arcos de medio punto apoyados en columnas de orden corintio realizadas en mármol blanco, sus techumbres y yeserías. Este patio fue vendido, en el año 1904, al Museo Metropolitano de Nueva York junto con otros elementos.
El material que se utilizó para levantar esta impresionante obra defensiva de estilo renacentista es la piedra. Se usaron dos tipos de sistemas constructivos. Por un lado la mampostería, piedra apenas labrada, predominante en los muros. Por otro lado el sillar presente en zonas angulares de las torres.
El edificio fue restaurado en el siglo pasado. Posteriormente se fueron reconstruyendo los pisos de sus torres y intentando devolverle el esplendor que tuvo en épocas pasadas a pesar de que algunas de sus estructuras originales no se pueden reemplazar.
Es de propiedad privada, y se destina a uso turístico.

11 comentarios:

Amig@mi@ dijo...

Como siempre, la pintura, magnífica, y las palabras que la arropan, sin precio para el saber.
Genial, Antonio.
Un abrazo

Antonio Verdú Asís dijo...

Gracias amiga, tu comentario es de un gran valor para mí.
Un abrazo.

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

Buenas noches:

La pintura es magnífica.

Gracias por la información sobre este Castillo.

Un abrazo, Montserrat

MORGANA dijo...

Antonio,bellísimo cuadro¿Es tuyo?Yo también me dedico a la pintura,aunque no de este estilo.Las palabras que envuelven este óleo son de una belleza extraordinaria.
Un millón de gracias por tus palabras en mi laberinto.
Besos.
Morgana.

Begoña dijo...

Completísima información sobre el castillo Velez-Blanco, pero lo que más me gusta es el óleo, el encuadre le aporta toda la majestuosidad que merece
Enhorabuena amigo Antonio

Un abrazo

No sé que ha podido pasar con el comentario que hice en su día, algo haría mal o google volvió a fallar.

Antonio Verdú Asís dijo...

Montserrat, me alegro que te haya gustado mi pintura y el comentario sobre el castillo.
Un abrazo.

Morgana, sí efectivamente el cuadro es mío, así como todos los que aparecen en el blog. Me alegra mucho que también te dediques a la pintura, espero ver tus obras. Gracias por tu comentario.
Un abrazo.

Begoña, gracias por tu visita y por lo que me dices, eso me da ánimo para seguir pintando.
Un abrazo.

siete dijo...

Ehhhhhhhh, Antonio, yo creía que pintabas acuarelas únicamente, no sé por qué me hice esa idea, y ahora me encuentro con este pedazo de óleo, de....81 x 65 nada menos. Muy bien compuesto y muy bien realizado. ¡Qué sorpresa! Sabes que Dietmar me dijo que en la construcción del castillo trabajaron canteros vascos? Ya ves lo que es el mundo...un auténtico pañuelo. Magnífica descripción e información sobre el Castillo y el pueblo sobre el que se asienta, todo un lujo de detalles que hacen que quien no lo conozca sienta ganas de hacerlo, y los que como tú y yo ya hemos conocido, volver a ir para disfrutarlo, saborearlo con ganas pero sin prisas, desmenuzando con nuestra vista y nuestros pinceles cada rincón, cada esquina, cada mirador, cada plaza...y charlar con sus gentes, amables donde los haya. Andalucía me llena, me apasiona, y sólo espero volver lo antes posible, sea a La Alpujarra Granaína, sea donde sea, cualquier lugar será bueno para estar en la mejor de las compañías.

Un abrazo enorme, Antonio.

Enrique.

RECOMENZAR dijo...

bellas palabras siembras para que nosotros leamos y mientras te leo bailo con las tuyas al compaa de un tango

Antonio Verdú Asís dijo...

Efectivamente Enrique tenemos paisajes para hartarnos. Yo, aunque a veces he tenido "intenciones", lo mio es el óleo. Claro amigo, la buena gente está en todos lados y en realidad cuando nos movemos todos somos emigrantes.

Un fuerte abrazo.

Antonio Verdú Asís dijo...

Recomenzar, bienvenida a mi blog y gracias por tu comentario y simpatía.

Un abrazo.

Rosa Cáceres dijo...

No hace mucho, apenas un par de meses, estuvimos en ese castillo. Por cierto, compré un imán de nevera del Brujo de Vélez-Blanco.
Este castillo es uno de los escenario de mi novela actual (la que estoy corrigiendo)así es que tu lienzo, que es magnífico, como todos los tuyos, me resulta altamente inspirador.